Colaboración en el control de roedores
Refuerzo de las poblaciones de lechuza Común (Tyto alba) y cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) en las estepas navarras.
Desde hace 8-10 años ha habido un progresivo abandono o reforma de las edificaciones situadas en el medio rural, especialmente casas y corrales.
Por otro lado, en la Comunidad Foral de Navarra se han localizado ya algunos indicios de presencia de topillo campesino (Microtus arvalis), aunque todavía de manera residual. En otras comunidades sin embargo, la explosión demográfica de esta especie ha supuesto importantes pérdidas en el sector agrícola. En un intento por adelantarnos a futuros problemas y evitar las grandes pérdidas que pudieran ocasionar a los cultivos se ha desarrollado, desde el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, un proyecto que trata de recuperar o reforzar las poblaciones de lechuza común (Tyto alba) y cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) en aquellas zonas más susceptibles de ser colonizadas por el topillo campesino.
La lechuza común es un ave que se alimenta casi en exclusividad de roedores. Así, una población numerosa de estas aves nocturnas va a ayudar de forma importante a amortiguar los crecimientos descontrolados de la plaga. El cernícalo vulgar igualmente, depreda también mayormente pequeños roedores. El refuerzo de las poblaciones de estas aves rapaces se está llevando a cabo mediante la técnica de crianza campestre también conocida como hacking. Dicha técnica consiste en la colocación de nidos artificiales en lugares donde anidarían naturalmente que no tuvieran presencia previa de lechuzas, especialmente corrales u otras construcciones con capacidad de acogida. En estos nidos se colocan los pollos y se alimentan hasta que se independizan o bien se dejan para ser ocupados naturalmente por aves salvajes.
Los pollos de lechuza común y cernícalo vulgar que llegan al Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de Ilundain completan su desarrollo en la Unidad de Jóvenes. Cuando ya son capaces de regular su temperatura corporal y alimentarse de forma autónoma (no siendo capaces aún de volar), son trasladados al nido artificial. Allí se les facilita el alimento sin ningún tipo de contacto con humanos, evitándoles la asociación personas-comida.
Hasta el momento se han dispuesto 30 cajas, que se ampliarán a 100 más a lo largo de 2011.




